Mezquita de Córdoba

En Córdoba hay innumerables lugares que visitar, ya sea sólo o en familia. Empezando por su Mezquita – Catedral que tiene una estructura e historia que la hacen única en el mundo, la Judería, El Alcazar de Los Reyes Cristianos o la plaza de la Corredera, así como su famosa gastronomía, donde se pueden degustar algunos de los platos más típicos en un entorno histórico de gran valor arquitectónico.

Los sitios más importantes son los siguientes:

PALACIO DE ORIVE

Un lugar especial en pleno casco histórico de Córdoba: La Manzana de Orive con su palacio renacentista, la Sala Orive y el Jardín-huerto configuran un centro cultural y de esparcimiento único.

REALES CABALLERIZAS REALES

Este emblemático edificio de creado  en el año 1570, por mandato expreso  del Rey Felipe II que, como gran amante de los caballos, quiso crear en Córdoba una nueva raza de caballos, el Caballo Andaluz – Pura Raza Español.

 

REAL ALCAZAR DE LOS REYES CRISTIANOS

«Córdoba, la Luz de las Culturas» – El Alcázar de Córdoba, Espectáculo de Agua, Luz y Sonido, es un paseo nocturno a través de la historia y la cultura de Córdoba en el escenario incomparable de los Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos y con el apoyo en las más avanzadas técnicas de iluminación, proyección y sonido, así como el uso del agua de fuentes y estanques de los Jardines para crear formas y efectos sorprendentes que acompañarán al visitante durante todo el recorrido

MUSEO ARQUEOLÓGICO Y ETNOLOGICO

Galería de los brocales. La imagen ilustra la sección Historia

Galería de los brocales
 

El Museo Arqueológico de Córdoba, como la mayoría de las instituciones museísticas españolas, ha discurrido por una larga trayectoria histórica hasta desembocar en su sede actual, enclavada en el Casco Histórico cordobés, declarado Patrimonio de la Humanidad.

En 1844, las piezas arqueológicas procedentes de las desamortizaciones de los conventos cordobeses se reúnen y custodian en el Museo Provincial de Bellas Artes, formando la Colección de Antigüedades, más tarde, Sección de Antigüedades. El Museo de Bellas Artes sufrirá diversos traslados y con él la colección de piezas arqueológicas: la primera sede fue el Colegio de la Asunción; en 1849 se trasladó a la Diputación Provincial; y en 1861 pasa definitivamente al Hospital de la Caridad.

El Museo Arqueológico Provincial de Córdoba se creó finalmente en 1868, y a pesar de tener consideración de museo autónomo compartirá sede durante varios años con el Museo de Bellas Artes. La separación física entre ambas colecciones se produce en 1920, cuando el Arqueológico se instala en la plaza de San Juan. De aquí pasaría poco después a la casa mudéjar de la calle Velázquez Bosco (hoy calle Samuel de los Santos).

En esta etapa de transición, de 1921 a 1959, que culminará con el traslado a la sede definitiva, estarán al frente del museo Joaquín María de Navascués, Fernando Valls-Taberner y Blas Taracena ¿en el breve paréntesis de la Guerra Civil¿ y Samuel de los Santos. La larga y fructífera  etapa de Samuel de los Santos al frente de la dirección se caracterizó por su impulso a la nueva sede, por el  gran avance en la investigación, por su participación en numerosas excavaciones y por la realización de un nuevo inventario y catálogo.

Bajo la dirección de Ana María Vicent Zaragoza, de 1959 a 1987, el museo se instaló en su actual sede, el Palacio de los Páez de Castillejo, produciéndose un incremento considerable de los fondos conservados, la creación del servicio de investigación de arqueología urbana, el nacimiento de la excelente biblioteca especializada en arqueología, y la edición de una revista científica, Corduba Archaeologica. El Museo Arqueológico de Córdoba se convierte en uno de los más completos de España, siendo declarados su edificio y colecciones Monumento Histórico Artístico en 1962.

El Palacio de los Páez de Castillejo es aún hoy sede del museo, pero desde hace años venía demandando una serie de reformas para adaptar sus instalaciones internas, sus servicios al público y sus espacios de exposición, a las necesidades de un museo de su importancia, según los criterios de una moderna museología. En la redacción del Programa Museológico de 1992, renovado parcialmente en 1998, se pusieron las bases que habían de regir la ampliación del museo.

Paralelamente, se impulsaron los estudios arqueológicos en los solares anexos, lo que nos permitirá contar en el museo con un yacimiento en el que será posible documentar importantes estructuras de época romana, como el antiguo teatro de Colonia Patricia Corduba, pero también talleres artesanales tardorromanos y casas medievales andalusíes, que conectan históricamente con los restos de época medieval conservados dentro del palacio y con la gran construcción renacentista de Hernán Ruiz II.

En 1998 se convocó un concurso internacional de ideas para la construcción de un edificio de nueva planta destinado a la ampliación del Museo, resultando vencedor el proyecto defendido por el equipo de arquitectura e ingeniería IDOM.

Este  edificio de ampliación muestra una imagen renovada  y ha sido inaugurado el 31 de Enero de 2011. Es  una construcción de nueva planta anexa a la sede histórica; completa los espacios de la sede antigua dotando al museo de nuevas salas destinadas a exposiciones, y espacios de investigación, conservación y estudio: una biblioteca especializada, una sala de investigadores, talleres de restauración de las colecciones y espacios para el área administrativa del museo.

La ampliación abre sus puertas con una exposición que, bajo el lema Córdoba, encuentro de culturas, ofrece al visitante un recorrido por las piezas más significativas de la extraordinaria colección del museo. La selección que ofrece, refleja la composición de las colecciones del museo, con piezas que abarcan desde la Prehistoria hasta la Baja Edad Media, y desde los fondos fundacionales hasta los que se han incorporado a la colección como últimos ingresos. Además, el Museo Arqueológico de Córdoba presenta una pieza excepcional, el yacimiento arqueológico del teatro romano de la ciudad, que fue hallado en el solar del edificio y que se encuentra abierto al público en su planta sótano, restaurado, musealizado y accesible. 

La exposición Córdoba encuentro de culturas es una  muestra temporal que permanecerá abierta en tanto   se ejecuta la  fase  segunda, de adecuación arquitectónica y museográfica de la sede de la exposición permanente: el Palacio de Jerónimo Páez y los restos arqueológicos del solar norte, donde se conservan trazas importantes de la reforma urbanística ideada en Córdoba durante los últimos años del siglo I a.C.

Sinagoga

La Sinagoga de Córdoba 

No presenta acceso directo desde la calle, debiendo atravesar un primer patio desde el que se accede a una pequeña sala o vestíbulo de planta rectangular. En su lado Este encontramos unas escaleras que suben a la “tribuna o galería de mujeres”, donde éstas se situaban para asistir a la oración. En el muro norte se abre el acceso hacia la sala de oración, de planta cuadrangular. En ella, la zona superior de las paredes aparece decorada con yeserías mudéjares que presentan decoración de ataurique conformando estrellas de 4, 6 y 8 puntas y motivos vegetales que alternan con las inscripciones en escritura cuadrada, mayoritariamente fragmentos del Libro de los Salmos. En el muro oriental se abre un hueco de unos 2,80 m de ancho, en el que se colocaba el ´aron; a ambos lados del mismo existen dos nichos o alacenas coetáneas a la construcción del edificio. Junto a este hueco y a mano derecha se encuentra la inscripción referente al fundador, anteriormente citada.

Los modelos arquitectónicos más próximos a los edificios sinagogales no fueron los santuarios paganos del mundo greco-romano, sino más bien los bouleutêria o ekklesiastêria de los griegos, en los que se reunían para discutir; aunque arquitectónicamente hubo de ser modificado para añadir un espacio reservado a las mujeres. Por ello se utilizó el tipo basilical, con columnas alrededor de un espacio central y una galería sobre los pórticos interiores. Las sinagogas se ubicaban siempre en lugares cercanos al agua y en zonas elevadas de las ciudades, siendo el edificio más alto. Su orientación viene determinada por la disposición del arca u hornacina donde se situaba la Torá, de modo que el orante al entrar en la sinagoga estuviera de cara a Jerusalén. Antes de acceder a la sala de oración se pasaba por un pequeño vestíbulo o patio donde se encontraba un estanque para las abluciones de manos y pies.

En la sala de oración se encontraba el arca en el que se custodiaban cuidadosamente uno o dos rollos de la Torá, que se envolvían en unos lienzos de lino y se guardaban en estuches. El volumen de la Torá se enrollaba alrededor de dos palos o cilindros de madera, conocidos como “arbol de la vida”. El arca era cubierta y ocultada a los ojos de los fieles con el paroket. Frente a ésta se encontraba la bimah. Algunas sinagogas contaban con bancos de piedra dispuestos a lo largo de las paredes donde se sentaban los fieles, aunque usualmente lo hacían en el suelo y sobre esteras. Los ancianos y miembros más destacados de la comunidad se sentaban delante y los jóvenes detrás.

En el Muro Norte volvemos a encontrar el mismo tipo de decoración enmarcando dos arcos de medio punto y uno central adintelado que se encuentran cegados. En la parte superior aparecen cinco arcos de medio punto que dan luz al edificio. En la parte central del Muro Occidental se dibuja un arco ojival y lobulado sobre el cual apreciamos una decoración con yeserías de forma romboidal. Éste enmarca un nicho en el cual se situaría el bimah. Para finalizar, en el Muro Sur se abren tres ventanales decorados también con yeserías e inscripciones que comunican con la galería de mujeres. Sobre ellos se disponen otros cinco arcos de medio punto por los cuales entra la luz.

Tras la expulsión de los judíos (1492), la Sinagoga es transformada en Hospital de Santa Quiteria, destinado a curar la rabia. En 1588 se convierte en Ermita bajo la advocación de San Crispín y San Crispiniano, patronos del gremio de zapateros. En el siglo XIX pasa a ser escuela de párvulos, descubriéndose su valor artístico en 1884, en que es declarada Monumento Nacional.